San Martin es uno de esos pueblos de cuento de hadas en que todas las callecitas son adoquinadas y las casas son blancas con techos de madera.

El pueblo tiene una gran tradición vitivinícola por eso no deben perderse una cata de vino el la bodega Schereik, ubicada en el centro del pueblo, y totalmente accesible para personas con discapacidad o usuarios en silla de ruedas.

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TipoLugar de interés

El pueblo de Sankt Martin, a pesar de poseer la mayoría de calles adoquinadas que dificulta la movilidad en silla de ruedas manual cuenta con numerosas actividades, museos, bodegas, restaurantes y hoteles totalmente adaptados para personas con discapacidad.